Notas al viento. Parte 1

Denisse Castaños.

 

En un rincón desahogo mis penas, en un pedazo de tierra entierro mi dolor. Hay sangre, hay muerte. Pero lo más importante es que hay amor, y sabemos que el amor echa fuera el temor. ¿Temor? ¿A que me dejes? ¿A que ya no me ames? O tal vez a que ya no me encuentres.

Me encerraron 32 días para no morir, solos ellos y yo. Aunque también me visitaban por las noches. Hubo días en los que vi salir el sol y otros en los que al querer salir, yo le dije que descansara unas horas más y me dejara bailar en la oscuridad para que nadie me temiera. Para que nadie me hiciera daño.

Tuve sombra, oscuridad y de repente vino luz. Una mano amiga y una nueva esperanza: “Aquello que aún vive, puede volver a florecer y ser feliz”.

Día 1: Paciencia, ya no quiero ser del aire.

¡Espera, tan sólo espera! No quieras avanzar precipitadamente.

Bien sabes qué sucede con los frutos que son cortados antes de tiempo.

¿Qué hay dentro de ti sino paciencia?

Ilumina tus dedos con el sol, que la luz manche tus vestidos.

Día 2: Cielo.

Estrella con vacío tan grande como el universo, yo te amo y te amare por siempre.

Mira a tu derecha y veras la vida de los que con tanto amor te protegieron.

Mira a tu izquierda y veras como la persona que dice tener tanto, al final es nada.

Mira hacia abajo, ¿qué hay? Nada. Nunca hay nada incierto que no pueda ser visualizado.

Día 3: El amor.

¿Por qué me encuentras a cada instante? ¿Por qué me besas con tus labios que son veneno?

Ya lo sé, un vez más estoy enamorada. Ya lo sé, una vez más he sido hechizada.

Bajo la cascada de luz que irradian tus ojos. Sí, estoy contigo enamorada y con el tacto de la lluvia.

Me cubres con tus brazos. Sabes bien que jamás me cansaré de ti, aunque así lo esperes.

Día 4: Pasiones.

¿Qué eres tú sino la retorcida versión de mis anhelos? ¿Quién soy yo sino la tan esperada salvación tuya?

¿Qué somos sino un instante en la eternidad? Vuelve a mí. Vuelve tus labios a mí.

Si tan sólo me tocases con tus labios una vez más y susurraras a mi oído el encanto de las estrellas.

Entonces yo saldría a tu encuentro, pues estaría por siempre bajo tu hechizo.

Día 5: Primera vez.

Canta y abrázame. Siente mi vida, siente mi amor.

Sí, no desesperes, pues ya vendrá tu día, solo ten paciencia. Solo espera.

Ven a mí, ven a verme. Somos el hoy y el mañana, somos tú y yo por siempre.

Ámame con amor, porque hoy todos aman con conformismo. Y has de saber que yo amo siempre como la primera vez.

Día 6: Privilegiada.

Y siempre has sido amada. La más bella, la única. Tus ojos semejantes a los de un águila.

Tu espíritu tan libre y deseado, que a muchos has matado de amor con una sonrisa. Eres bella.

Has intentado ser quien llena todo vacío, pero el vacío que hay en ti, ¿quién lo llenará?

Porque como dos gotas de agua que se han vuelto una sola, así se fundirá tu alma con tus más grandes sueños hechos realidad.

Día 7: Oscuridad.

¿De quién provendrá todo pensamiento de bien? Visualízame dentro de tu alma, porque sigo aquí.

¿Hasta cuándo hemos de estar en esta noche oscura? No lo sé, estoy hambrienta de luz.

Pero aun desde los adentros de la noche y el reino de la oscuridad, tenemos la seguridad de que ni siquiera ella es para siempre.

En la soledad de tus pasos te encerraste y sin querer, sin pensar y sin razonar. Ven a mí, porque ya no quiero estar sin ti.

Día 8: Danza entre abismos.

El descendió al abismo, pues no quiso escucharte más.

Pensó que así todo el dolor se iría. ¡Qué ingenuo! Puesto que a la mismísima cuna del dolor ha llegado.

Ahora su memoria lo aterroriza a cada instante, ya que no sabe lo que dentro de él ha despertado.

Sólo siente el mal sobrevenir a su vida. Sus cadenas lo persiguen día y noche y no lo dejan.

Día 9: Ella.

Baila junto con la luna, porque la trompeta sonó y te ha pedido la mano.

Con alegría, aunque efímera, esta noche serás coronada, pues eres tú la elegida. La más bella.

Gritas de dolor y angustia pero la ayuda no viene. Lloras día y noche pero nadie te consuela.

Has terminado sola, nadie te quiere enamorar.

Día 10: Muerte.

Frente a ti los dos soles que sin tu única compañía en esta pena. Pero también los causantes de tu dolor.

Llora, patalea, gime, que se queden tus ojos sin lágrimas, pues ellos pelean por tu vida mientras tú mueres.

Al final sólo uno ganara tu alma. ¿Y tú quieres que lo que apenas empieza, termine ya?

¿Por qué habría alguien de rechazar la invitación a una fiesta?

Día 11: Cortesana.

En mi vida he tenido bastantes amores. Recuerdo aquellos que han sido frágiles e inestables.

También a los que han sido fugaces, a los incoherentes, a los explosivos y hasta a los estúpidos.

Toda clase de amores, toda clase de corazones, ninguno que valga la pena volver a invocar.

Ni siquiera sus besos, pues ahora me son como el polvo. Incomodan, ensucian y hacen llorar.

Día 12: Mi sol.

Tú querido mío los superas a todos en muchos aspectos.

Tú eres delicadeza, más nunca fragilidad, eres inesperado pero jamás inestable.

Eres pronto, mas nunca fugaz, eres locura pero jamás incoherente. Eres pasión pero no explosivo.

Me dijiste que me amabas y que me amarías más si yo te entregaba mi corazón. Y así lo hice.

Día 13: Amor mío, aquel que se fue lejos.

Hoy sólo puedo llorar tu recuerdo, los muertos y tú tienen algo en común. Ambos están lejos de mí.

Los muertos ocupados en el más allá y tú, ocupado en ser agua.

No, no te guardo rencor, pues todo en este mundo tiene una razón.

Hoy todos son tú y escuchan con agrado lo que tanto quisiera decirte al oído: No vives más que en mis sueños y tu alma llena esta de mí. Somos uno y así será para siempre, pues tu sangre sobre el mar se ha de consumir.

Día 14: Soledad.

Tanto tiempo junto a ti y aun así no te conozco, debo estar soñando. Eres como el sol y la luna.

Te vistes de noche para abrazarme, te perfumas con Casablanca para que te recuerde por siempre.

Te maquillas de verano para enamorarme y de invierno para seducirme. Para que pueda llegar a ti.

Tus manos son inteligentes, tu piel es suave. Toda tu eres hermosa, única, un misterio, mágica. ¡Perfecta!

Día 15: Vacío.

Te sientas a mi lado y respiras. Te acercas a mi vida y no reclamas nada. Eso debe ser amor.

Me miro al espejo y te reflejas, mis párpados están caídos y cansados. Aún hay sonrisas en mí.

Desde que te conocí me enamoraste pero tú me declaraste la verdad. Eres muerte al corazón.

Ahora sé que muy pronto voy a dejarte, pues el viento me anuncia que se acerca el amor.

Día 16: Lo elijo a él.

No duele perderte, pues sé que volveré a encontrarte. No me duele dejarte, porque amo al amor.

Así es, he encontrado a mi amado y él está loco por mí. Tú eres perfecto y él es amor.

No, el amor no debe ser perfecto, debe ser único. Debe ser fuego, por eso no puedes quedarte.

Mis manos y ojos te aman, pero mis labios y mi corazón le pertenecen a él. Y yo le amo.

Y gritan todo dentro de mí: “Que callen los vacíos, pues el cielo decidió darte hijos y estos jamás habrán de morir, serán llamados gigantes. Serán valientes. Serán tus triunfos.”

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