¡Ni pa’ dónde hacernos!

América Nicte-Ha.

Una mañana de Enero de 2002, cuando estaba cursando mi primer año de Relaciones Internacionales, sostuve una charla con una de mis compañeras de clase, en la que comparábamos la calidad de vida de los países europeos y la calidad de vida de México. Recuerdo perfectamente la firmeza y convicción de Diana, cuando me dijo que ella se podría ir a vivir a cualquier país europeo menos a España. Le cuestioné inmediatamente su posición, a lo que respondió; “ya sabes, por aquello del ETA, imagínate, que nos tiren una bomba por ahí de sorpresa o nos agarre una matazón… ¡Ay no, que necesidad!”

Mi primer pensamiento en reacción al comentario de Diana, fue que si bien no fuimos cuna de la civilización como Grecia, ni gestores de revoluciones libertarias como en Francia, o gestores de revoluciones industriales como en el Reino Unido, ni un país puntero en ciencia y tecnología como Alemania, mucho menos líderes en moda, alta costura y artes como Italia, y aunque nuestro Estado ha sido represor, opresor y desarticulador de movimientos sociales y sufrimos de problemas estructurales en nuestro sistema económico, educativo y de salud, en México aún se vivía en relativa paz. “Allá les gustan las guerras y aquí ni bombas tenemos”, argumenté.

Cuatro meses antes, 11 de Septiembre de 2001, habían sido los atentados terroristas de las torres gemelas en Nueva York. La comunidad internacional seguía consternada, asimilando lo que había pasado y las conversaciones sobre los atentados y células terroristas radicales estaban a la orden del día. Mientras tanto, las personas que mueven las piezas del poder en el ajedrez de la comunidad internacional, fraguaban su siguiente movimiento en respuesta a este golpe contra la civilización occidental. Como decimos en el argot cotidiano, “aún faltaba por venir lo bueno”. Es decir, la declaración de la guerra contra el terrorismo –tipo nuestra guerra contra el narco tráfico pero versión gringa- de Estados Unidos y sus aliados, contra Osama Bin Laden y Al-Qaeda.

Más tardaron en limpiar y reconstruir la zona afectada en Nueva York, que el gobierno de los Estados Unidos con el respaldo de la OTAN y la Alianza del Norte, en entrar a invadir Afganistán, pues según datos de sus servicios de inteligencia, Osama Bin Laden se encontraba camuflageado en alguna parte del desierto afgano. El único éxito logrado, fue empeorar la situación en la zona, pues los talibanes del régimen afgano y Al-Qaeda, terminaron aliándose.

Y como esto no sació la sed de venganza gringa, el siguiente paso fue invadir Irak de manera unilateral es decir, sin autorización de las Naciones Unidas, pero con el apoyo de Gran Bretaña, Italia y España. El motivo de la invasión, fue la poco creíble historia de la existencia de armas de destrucción masiva. Dicha invasión desató una guerra que empeoró la situación en la zona. Cuando derrocaron al régimen de Sadame Hussain, se alborotaron células terroristas radicales de oposición a occidente, que dicho sea de paso fueron financiadas y construidas por los mismos gobiernos occidentales. Finalmente, Estados Unidos aceptó que no había armas de destrucción masiva y se comprobó que Sadame nunca tuvo nexos con Al-Qaeda ni con su líder Osama Bin Laden.

Diana no estaba tan errada en su negación por no querer vivir en España. En estos momentos, ya no tanto por ETA, sino por la alianza del gobierno español -en contra de la voz de su pueblo que rechazaba la intervención en Irak- con los Estados Unidos. El resultado, fue la explosión de 10 bombas –en tres minutos- en diversos puntos neurálgicos de Madrid, el 15 de Marzo de 2004.

MÉXICO:

Más me tarde en sentirme orgullosa de que México era un país pacífico y gritarlo a los cuatro vientos, que la situación en cambiar. Cuatro años más tarde, 2006, el flamante presidente Felipe Calderón Hinojosa, con su ansia de sentirse legitimado y presentarse como defensor del pueblo mexicano, movió las cartas necesarias para desatar –porque siempre había estado negociado, pactado  y controlado- el narcotráfico. Una vez con el problema latente, declaró la guerra contra éste. Situación que nunca imaginé en México.

Junto con esa guerra, llegaron las luchas entre los cárteles por controlar las plazas de venta y entrega de las drogas, las noticias de asesinatos, de personas degolladas, disueltas en ácido, cocinadas en pozole, con los dedos o alguna extremidad amputada, etc. No nada más teníamos guerra como en Europa y en otras partes del mundo, ésta venía acompañada con bombas y terrorismo. Sí, con bombas incluidas, que hacía cuatro años no existían en el imaginario social, como aquellas que explotaron en la plaza de Morelia en pleno festejo del 15 de septiembre. Con terrorismo por explosiones de la infraestructura nacional, como cuando volaron la torre ejecutiva de Pemex en plena colonia Anzures, o cuando derribaron dos aviones, aunque en diferente tiempo, con secretarios de gobernación incluidos. Y por último, con terrorismo de Estado. Sí, nuestro Estado nos infundió miedo y terror por medio de su guerra contra el narcotráfico. Así pues, mi opinión sobre la relativa paz y tranquilidad en la que se vivía en México en aquel 2002, ha quedado en la memoria.

ESPAÑA:

Por azares de la vida, casi diez años después, llegué a vivir a España –si Diana lo supiera, no sé si se pondría contenta o nerviosa- y hasta Noviembre de 2015, a excepción de la psicosis colectiva que sacudió al país con el episodio del ébola, en septiembre de 2014, todo había estado en calma.

Me situé en Noviembre de 2015, pues en ese mes fueron los atentados terroristas más recientes en París. La reacción del pueblo francés fue de sentimientos encontrados, pues experimentaron indignación, miedo, algunos sectores tuvieron sentimientos xenófobos mientras otros pedían que no se estigmatizara a los árabes y musulmanes y otros, entraron en psicosis. Sí, una psicosis que se adueñó de varios países europeos como Bélgica, casa de las principales instituciones de la Unión Europea y España. Los que pagaron las consecuencias fueron, por supuesto y como siempre, los ciudadanos. Por ejemplo, una entrañable amiga, que en esos momentos estaba viviendo en Bélgica, me comentaba que no había metro, los supermercados estaban cerrados por tanto, escaseaba la comida, tenían que ir al trabajo o a la escuela, si no estaban cerrados, caminando o en bicicleta. Mientras tanto, en España decretaron la alerta terrorista en escala 5 de 6. Incluso, fui testigo de una conversación entre dos señoras, que aseguraban que habían dicho en las noticias, que los atentados estaban dirigidos originalmente para Madrid, pero como la policía y el servicio de inteligencia español los identificó, los frustraron, y por tanto, decidieron hacerlos en Paris…

Dejando atrás la psicosis colectiva que provoca la idea o amenaza de ataques terroristas y situándonos en España, quiero pasar al Estado de bienestar, he de mencionar que quedan algunos remanentes, que durante muchos años tuvo España. Las becas abundaban así como las ayudas sociales para familias numerosas o para personas de la tercera edad, la infraestructura del país y de sus ciudades se modernizó, -con ayuda de migrantes latinos y de Europa del este-, las redes de comunicación –metro, autobuses, Renfe cercanías, etc.- crecieron y se desarrollaron con calidad, la demanda de mano de obra, especialmente en sectores como la construcción y servicio doméstico, para cuidar a niños –ya que las madres estaban entrando al prospero mercado laboral- o a ancianos –que carecían de hijos o familiares que los cuidarán por que todo mundo estaba ocupado por el trabajo o simplemente, porque la modernidad y el desarrollo siempre se cobran con la solidaridad y los lazos humanos-, era altísima, sus instituciones como la policía, los bomberos o la guardia civil, se consolidaron y se fortalecieron por medio de la capacitación y formación a sus empleados y por medio de una buena remuneración económica. Se puede afirmar pues, que la situación era estable, hasta que llegó la crisis de la burbuja inmobiliaria, y el capitalismo rapaz –en asociación con el gobierno- comenzó a exprimir y explotar a los trabajadores con cambios en la legislación laboral.

Voy a hilar esta idea de la explotación de los trabajadores, con la conversación que sostuve la semana pasada con una amiga mexicana que está viviendo de manera permanente en Madrid. En algún punto de la charla, salieron mis impresiones sobre la caótica situación, ya no solo en México, sino también en España y en el resto del mundo. Y le dije; “es que siento que ya no tenemos ni pa’ donde hacernos. Ella me respondió haciendo una comparación entre México y España desde el plano laboral. Comenzó afirmando que se puede decir que lo que marca la diferencia entre los países, europeos, entre ellos España, con México, es el Estado de bienestar, el cual, está en crisis. Y continuó; “La vida laboral, historial en España que refleja cuántos trabajos has tenido, ¡es de risa!.. Pueden ser tranquilamente 15 trabajos con diferentes empresas en el transcurso de sólo un año. Y, ¿por qué?, por el contrato basura que te dan. Los contratos son temporales en cualquiera de sus formas: temporal por obra o servicio, temporal por circunstancias de la producción, temporal por interinidad…El caso es que siendo temporal, siempre te pueden echar a la calle, y, a lo más que puedes aspirar es a tener la primera modalidad, con la que, en principio, al no tener literalmente fecha de término, te piensas que puedes durar trabajando, pero eso nunca pasa.

En fin, ni los contratos indefinidos que son rarísimos te dan la estabilidad tan deseada en un país en el que el ambulantaje y el sector informal (que sostiene prácticamente al 50% de la población económicamente activa en México) están prohibidos. Y entonces, no te queda de otra más que decidir si te sigues “buscando la vida” por estos rumbos entre la inestabilidad y el desempleo, o te vuelves a México a que te maten, te desaparezcan, te secuestren…porque tal vez una buena chamba sí te encuentres con tanto cuate y con tu currículum hecho en el extranjero, pues los malinchistas mexicanos te pueden llevar hasta a ser jefe, sin que sepas nada del área en el que te están poniendo”.

La cercana peligrosidad a ser víctima de un atentado terrorista o la inestabilidad y explotación laboral, no son las únicas problemáticas a las que te enfrentas en España. En estos momentos se está viviendo una situación de incertidumbre en el contexto político. En las elecciones del pasado 20 de diciembre, el Partido Popular fue el más votado. Sin embargo, no logró reunir los escaños suficientes, 176,  para formar gobierno. Dicho número, de acuerdo a los resultados, lo reuniría una coalición de por lo menos tres partidos. Por tanto, comenzó un proceso de negociación en el que el PSOE- Partido Popular Obrero Español, Ciudadanos y Podemos –versión española de MORENA-, han sido los principales protagonistas. El 2 de Marzo era la fecha para la investidura del nuevo presidente de gobierno y no se pudo llevar a cabo, debido a que los partidos políticos no se pusieron de acuerdo, todos quieren llevarse las mejores tajadas del pastel. Podemos, que por allá de Mayo-Junio de 2015 aseguro que nunca haría negociación con el PP o el PSOE, está en primera fila negociando con el PSOE, peleando la vicepresidencia y aliándose con los partidos independentistas catalanes. Todo es caos, incertidumbre, hipocresía, ambición, lucha de poder. Por su puesto, la gente está enojada y hastiada de este espectáculo, se siente traicionada. Me ha sorprendido que ahora, Marzo de 2016, ya no quieren salir a votar o están considerando no hacerlo, lo que era impensable para ellos en Junio de 2015.

Por otro lado, hasta hace unos meses, yo afirmaba que en España aún se puede confiar un poco más en las instituciones. Ahora, mi opinión también está cambiando, pues tienen mucha cola que les pisen en cuanto a corrupción, impunidad y abuso de poder. Empecemos por el caso de lavado de dinero la infanta Cristina de Borbón y su flamante esposo Iñaki Urdangarin, pasemos por los escándalos de corrupción del Partido Popular y terminemos en el caso de nuestro afamado Carlos Moreira, -cuya beca le daba para estudiar su doctorado y vivir en una de las zonas residenciales más exclusivas de Barcelona-, que fue acusado de lavado de dinero. Gracias a los enchufes de la representación Mexicana en España, logró que salir de prisión,  volar en primera clase a México, con familia incluida, en cuanto le devolvieron su pasaporte, y que mandaran su caso a archivar.

Por último, quiero mencionar la presencia del racismo, la discriminación y la xenofobia que se practica con migrantes, africanos, asiáticos, andinos y recientemente, sirios, quienes son víctimas de una guerra civil y un conflicto que se ha agudizado gracias, entre algunos factores, a la intervención de los poderes occidentales. Y así, con el caso de Siria traído a colación, aprovecho para pasar al siguiente punto de este artículo, la situación en el resto de Europa en el marco de la crisis humanitaria y de refugiados. Sí, esa Europa que hace más de 50 años encontró en la unión y solidaridad, el medio para frenar guerras mundiales y catástrofes sociales.

EL RESTO DE EUROPA:

La crisis de refugiados políticos que se agudizó en el verano del 2015, trajo como principal consecuencia el cierre de fronteras y la inmediata construcción de muros y vallas en países como Grecia, Eslovenia o Hungría. Al inicio de la crisis, los gobiernos europeos –encabezados por Alemania- habían acordado una política común de asilo con un reparto equitativo en el número de refugiados que iban a recibir. Ahora, se pasan la responsabilidad entre ellos y si es posible, la evaden.

Miles de migrantes sirios,  así como migrantes africanos e iraquíes, cruzan y se juegan la vida cada día para poder llegar a la Europa del bienestar, de la seguridad, de la prosperidad, a la Europa del espacio Schengen de libre tránsito y circulación de personas. Pero esta Europa les ha respondido con vallas  y muros, con redadas, deportaciones, tratos inhumanos, con gobiernos compinches que refuerzan sus relaciones poniéndose de acuerdo en cómo parar el problema y mirar pa’ otro lado, en lugar de resolverlo. Véase el caso de Gran Bretaña y Francia. Gran Bretaña financió la construcción de una valla a Francia, en el puerto de Calais, con el objetivo de reducir el número de migrantes que cruzan por el canal de la mancha sin documentos.

Los invito a ver  este video, en el que autoridades eslovenas acompañan a migrantes que cruzan su  territorio, con la esperanza y meta de llegar a Alemania. Los eslovenos, muy dignamente dijeron que no les prohibían el paso, pero debido a que su capacidad de acogida había llegado al límite, muy amablemente les enseñaban la salida de su territorio.

http://www.elmundo.es/internacional/2015/10/20/56265d9d268e3e534d8b45d7.html 

Por su parte, Hungría respondió con una nueva legislación que da cinco años de prisión a quien entre ilegalmente al país -sea refugiado o no-. Es verdad que el flujo de migrantes ha sido masivo y los países se han desbordado, pero en lugar de encontrar una solución en unión, países que habían sido amigos incondicionales, como Austria y Alemania, ahora están enemistados, delegándose responsabilidades, que ninguno de los dos quiere tomar, o directamente ignorándolas.

Migrantes sirios cruzando la valla que separa a Hungría de Serbia. Fuente: www.elmundo.es

EL RESTO DEL MUNDO:

En el resto del mundo también hay inestabilidad, por las guerras diarias que se libran en el medio oriente con sus células terroristas radicales, por la situación política, económica y social de toda América Latina y el incremento de feminicidios, véase los asesinatos de las argentinas Marina Menegazzo y María José Coni mientras viajaban en Ecuador, el asesinato –en su propia casa- de la activista hondureña Berta Cáceres, o el asesinato de las 21 mujeres en Puebla, por la explotación laboral en países asiáticos, por la hambruna y pobreza en África e incluso, por la misma inestabilidad financiera y el creciente descontento social en los Estados Unidos de Norte América…

¡NI PA’ DONDE HACERNOS!

Sin tomar posición contraria o negativa hacia algún país, ya que sin duda alguna bondad tendrá cada uno, lo que quiero resaltar con este texto, es que todo el mundo está en crisis, en menor o mayor escala. Hay algunos países, como los que resalté, que tienen problemas y crisis humanitarias gravísimas, hay otros que los tienen en una escala media, y hay otros con problemas menores como Canadá o los países nórdicos europeos, que tienen los mejores índices de nivel de vida, pero su población sufre de depresión.

Entonces, -al igual que los mexicanos-, los africanos, los refugiados sirios, los iraquíes y miles de personas más que no especifico en este texto, tampoco tienen pa’ donde hacerse… Me pregunto cuál sería la respuesta de Diana, si volviera a tener con ella la misma conversación que tuvimos en Enero de 2002, pero con este contexto. ¿Se quedaría en México?, ¿seguiría convencida de irse a algún país europeo con excepción de España?, ¿se iría a otra parte del mundo?, ¿pa’ dónde se haría?

Para cerrar, me gustaría citar a Gustavo Esteva en su artículo A pesar de todo, en el que afirma que “la esperanza es la esencia de los movimientos populares. No basta la inconformidad, el descontento. Tampoco es suficiente el despertar crítico. La gente se pone en marcha cuando siente que su acción puede traer el cambio, cuando tienen esperanza. Y eso es ser sabio. En tzeltal, sabiduría es tener fuerza en el corazón para esperar. Es lo que empieza a cundir, a sabiendas de que la esperanza no es la convicción de que las cosas ocurrirán de determinada manera. Es la convicción de que algo tiene sentido, independientemente de lo que resulte”.

Pongámonos pues, en marcha, con la esperanza debida que con nuestras acciones, en la medida que podamos, nos van a permitir en un día no muy lejano, hacernos pa’ donde queramos.

Fuente: www.clarin.com