¡México sigue colonizado¡

 Athena.

En los tiempos actuales que se viven en este México moderno, en el que nos jactamos de independencia, autonomía, desarrollo económico y tecnológico, surgen analogías con el pasado, que más allá de iluminar, perturban.

Antiguamente, en el territorio que ahora es México, Los Colonizadores eran aquellos españoles que explotaron la riqueza, saquearon las tierras y dominaron a los indios. Hoy en día, pasados los doscientos años de la “independencia”, ese Colonizador se ha transformado en otro tipo de actor y tiene muchas personificaciones. Éstas, no solo recaen en una sola persona, sino en grupos y colectivos que han mantenido a la sociedad sometida, sin que hasta ahora recobre la autonomía, que en su momento los indígenas tuvieron. Estos grupos o colectivos criminales que trabajan independiente y simultáneamente, y además compiten entre ellos por el poder y el dominio de una sociedad letárgica y dependiente.

Por ejemplo, El Colonizador tiene cara de élite política, movida por intereses económicos, enferma de poder y avaricia, que detrás de la opresión y la violencia sólo esconde su falta de infalibilidad.

Los nuevos Colonizadores son también los empresarios, los sindicatos, y todas aquellas corporaciones que explotan a los trabajadores que reciben un salario denigrante; o a los campesinos indígenas, a quienes se les arrebató de las manos las tierras que sus generaciones antecesoras habían labrado, y que ahora, los hace incapaces de competir con sus productos en este mundo globalizado. Eso, señoras y señores, es una forma de esclavismo moderno, pero de eso hablaremos en otro momento.

Seguimos viviendo los tiempos de La Colonia, ya no protagonizada por conquistadores e indios, donde los primeros se consideraron superiores sobre los segundos, sino por la abismal diferencia de las clases sociales, el snobismo, y simple hecho de diferenciarse del resto de los habitantes del país por condición social, origen indígena, color de piel, educación, etc. Irónico resulta que cuando juega La Selección, todos son uno, los más unidos como mexicanos, incluso sacando a relucir el folklore, del que luego reniegan y rechazan, arrastrando esa doble moral que les caracteriza.

A más de doscientos años, los protagonistas han cambiado, pero la historia se repite, y, aunque los mexicanos tenemos la misma identidad cultural, y nos unimos para apoyar partidos de futbol y cualquier otra actividad deportiva o cultural, y celebramos las fiestas con un patriotismo hipócrita y chauvinista, seguimos marcamos indebidamente nuestras diferencias, ya no coloniales, sino sociales, económicas, raciales, etc.

Todos estos personajes son Los Nuevos Colonizadores, los nuevos conquistadores, y los mexicanos siguen como niños, dormidos, sometidos a los intereses de aquellos, que por medio de la violencia, los intereses políticos legalizados, la fe, el mercado, el territorio, las drogas, entre otros, sustentan el poder.

Por eso, cuando hablamos de soberanía y poder del pueblo, los padres de la independencia se revuelcan desde sus tumbas, porque como sociedad hemos fracasado en dar continuidad a esa independencia que nos dieron.