La Yegros. Carnaval sónico

Abraham Chavelas.

Durante los primeros años de este milenio, la capital de la música alternativa latinoamericana fue Nueva York (No Buenos Aires, no la Ciudad de México), y es que desde allí, sin prejuicio alguno, se gestaban las propuestas más arriesgadas e interesantes de creadores migrantes que –si bien mantenían fuertes lazos con sus patrias, República Dominicana, Venezuela, México, Argentina, Brasil, Colombia, etc.—se encontraban justo en el lugar por donde transitan todas corrientes del arte moderno; y eso se vio reflejado. En una noche “latina” en la gran manzana no existía empacho por escuchar en el dj set proyectos tan disimiles como Rita Indiana, Locomía, Benny Moré, o Fangoria, cuando en México eso era impensable y satanizado (aunque ahora esté en boga, sea chic, y celosamente adoptado por aquellos que se autodenominan hipsters). No fue fortuito que justo en NY se realizará el evento más importante de esta industria, LAMC (Latin Alternative Music Conference).

Favorablemente (y gracias a la apreciación de países no hispanoparlantes) se creó un efecto dominó que permitió revalorizar nuestros sonidos y folclore. Fue entonces que desde este lado del continente los jóvenes músicos adoptaron todo el bagaje cultural de sus padres y abuelos, aportando un (necesario) toque de contemporaneidad; así vimos surgir nombres como el de Sr. Méndez/Panasuyo, Bomba Estéreo, Lido Pimienta, entre muchos otros; sin olvidar las grandes contribuciones previas de grupos como Café Tacvba o Aterciopelados (aunque más cargados al rock), la explosiva fusión creada por el sonido Nortec, y la perseverancia de Toy Selectah que — desde la separación de Control Machete—ha impulsado a la cumbia como el ritmo de una generación de melómanos que (aún hasta hace un par de años) les avergonzaba conectarse con sus orígenes más allá de las fiestas familiares  en el barrio.

Por moda o no, las melodías que se escuchaban en los viejos radios en casa de los ahora mayores de 30 años — desde la Patagonia hasta Tijuana– resurgen y conquistan territorios, propios y extraños.

Francia, Alemania y España, fueron los primeros en enamorarse de la mezcla de cumbia, chamamés, electrónica, y el carnaval de colores de La Yegros, que estrenó su álbum Viene de Mi en el año 2013 (Zzk Records.) Material que es–sin temor a equivocarme —  pieza clave de la historia de la nueva música latinoamericana.

 

Viene de mi fue nuestro abre caminos y estaré siempre agradecida porque nos dio la posibilidad de salir al mundo y mostrar lo que hacemos…” mencionó la cantante argentina, quien además nos confirmó que su próximo disco titulado Magnetismo, se encuentra en el proceso final y prevé salga a la venta a finales de este año.

Sobre el chamamé, sus raíces, y los Trocitos de Madera, fue que conversamos con La Yegros, en Más Música Menos Balas.

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