Ely Ely. Color y Amor

Abraham Chavelas.

Una explosión de colores, energía positiva y coqueteo, así entendemos el trabajo de Ely Ely, diseñadora gráfica nacida en Aguascalientes que –con tan sólo 25 años de edad– ya se ha ganado un lugar importante dentro de la industria publicitaria en México (Chocolate Ibarra, GNP, entre una decena de proyectos más).

Admiradora del trabajo de mujeres como News (México), Lorena Álvarez (Colombia), Frann Nerd (Chile), y Anita Mejía (México); Ely Ely, actualmente se encuentra trabajando en un proyecto de cuento ilustrado llamado ¿Cómo mantener viva a una planta?, el cual hace alusión a la etapa de enamoramiento en las parejas; además de participar como jurado y ponente en la próxima edición de Ilustram’esta.

Beautiful Minds

Sobre su trabajo, arte, amor (y otros dolores), conversamos con ella…

 ¿Eras la niña que rayaba las paredes en casa?

Según yo no, o al menos nunca me han dicho. Posiblemente mi mamá muy astuta me tuvo siempre a la mano un cerro de hojas y un bote lleno de colores, crayolas y plumones, posiblemente por eso.

¿Cuáles son tus primeros recuerdos dibujando?

En el piso de mi casa, dibujaba patios y niñas con coronas, pájaros amorfos… al parecer sigo haciendo lo mismo, ¡ja, ja, já! aunque últimamente he madurado en mi estilo.

Tu familia ¿Cómo participó en el desarrollo de tu carrera? ¿Siempre te apoyaron o te presionaban para dedicarte a otra cosa menos “riesgosa económicamente” que el arte?

No, jamás me presionaron para hacer otra cosa, siempre estuvieron de acuerdo con lo que decidía y siempre lo han estado, mi mamá influyó mucho en mi gusto por lo artístico. Ella es amante del arte, siempre le ha gustado leer mucho al respecto, le encanta visitar museos sobre todo si va a una nueva ciudad, el arte es lo suyo; así que imaginaban que eventualmente me dedicaría a algo en esa rama. Tengo unos papás increíbles que siempre están ahí apoyándome.

Baila raro – Funny dance.

Viviste en Chile. Caminar por los cerros de Valparaíso y demás calles de Santiago, es un festín para los sentidos, presenciar todo el movimiento y fluir del arte, sobre todo en las paredes, al menos a mí la cabeza me explotó…

Pues justo me pasó exactamente lo mismo que a ti, estar en Valparaíso con toda la expresión artística en su máximo esplendor inevitablemente me inspiró, fue estando allá que decidí dedicarme a la ilustración, me hizo darme cuenta de que la vida entera que tenía dibujando en realidad lo podía enfocar a un propósito, ahí empecé a ilustrar y empezó este camino que llevo.

Antes de Chile ¿Ya seguías el trabajo de algunos ilustradores/diseñadores? ¿O fue a partir de, que te empezaste a interesar en ello?

Si, como a los 16 años descubrí la ilustración y recuerdo que a la primera ilustradora que conocí fue a Fafinette, me impresionaba que hiciera graffiti y me impresionaba el estilo tan marcado que tenía; también estaba enajenada con el trabajo de una fotógrafa argentina llamada Lampeduza, su trabajo en esa época era increíble, y ellas dos son las que recuerdo antes de Chile o antes incluso de estudiar diseño gráfico, eran como un modelo a seguir y una referencia de lo que se puede hacer en esto.

¿Cuál fue tu primer trabajo pagado de ilustración?

Tuve dos a la par. Hice ilustraciones para una animación para Casa Bengala en el DF, y un storyboard para un videomapping de una licitación para Pemex; y la otra, unas ilustraciones para el Museo Descubre en Aguascalientes, para la sala de Nissan.

Desde entonces te metiste de lleno ¿Se puede vivir del arte en México? ¿O trabajar con marcas es el único camino?

Yo a eso es a lo que me he enfocado, a la ilustración comercial, de hecho es lo que me gusta; ilustración como arte meramente, sólo exposiciones, y pues hasta ahora no me han pagado por exponer.

Amor, coqueteo, colores, felicidad… Tu trabajo está lleno de ellos.

Pues en una temporada era lo que más me inspiraba, el concepto del amor, del desamor, de la muerte, tocar ese lado romántico y coqueto de las chicas y de los chicos, en otra temporada lo que más me inspiraba era el desamor y deseaba que me rompieran el corazón pues eso me iba a garantizar meses de inspiración, ja, ja, ja… pero en realidad era un tema que me resultaba fácil comunicar en ilustraciones, últimamente supongo que con el hecho de vivir en una nueva ciudad como el D.F. y que yo misma siento que me estoy transformando, estoy tocando otra comunicación en mis nuevas ilustraciones, como el empoderamiento femenino, el uso de la razón del pensamiento, el miedo.

“Garantizar meses de inspiración” ¡Jajajajajajajaja!

¡Jajajajjaja! Si…

¿Se crea más a partir del dolor que de la alegría?

Para mí si…

El dolor me produce un estado mental muy cañón, no que me hunda si no que justo me mantiene en un estado creativo y me inspira en todas las áreas, además de ilustrar me gusta escribir y cuando estoy en ese estado mental/emocional es cuando más escribo o más produzco, cuando más imágenes veo en mi mente, supongo que es mi necesidad de sanarlo a través de las manos, a través de reproducirlo, verlo y dejarlo fuera de mí.

El dolor actual que se vive a nivel mundial, pero sobre todo en México –como lugar más cercano– ¿te afecta también? no sólo como ciudadana, sino como creadora.

Sí, soy una fanática de las noticias, me gusta leerlas, escucharlas y verlas, lo malo de empezar la mañana con una dosis de noticias es que terminas sintiendo que ni el día ni la vida tienen sentido y que la única solución es morir –así de extrema, jajaja– es inevitable que no duela o pese lo que sucede en México y en el mundo en general, pero yo no puedo traspasar ese sentimiento a mis ilustraciones, prefiero transformar mis ganas de patear al mundo en algo entusiasta y que mis ilustraciones permanezcan en la línea de todo bueno que si tenemos los humanos.

Color y amor… 

Eso rescatará al mundo, tal vez.

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