Des-Trozos de mi alma…

Cristel Medina.

Esta es una colección muy diferente a las demás, donde la característica principal era escribir poemas de amor desesperado, tal como aparecieron en la pequeña colección de Arrecife Vehemente, esta colección pudiera parecer que tiene algo de siniestro, que raya en la locura de lo absurdo, sin embargo, considero que el amor es así, cambiante, volátil y con una gama inmensa de colores, incluidos los tonos grises hasta llegar al negro absoluto, como una ausencia del todo.

MUERTA EN VIDA.

Esta muerte en la que se me ha convertido la vida,

Se ve poblada por lápidas ruinosas

Con nombres impresos de gente que no conozco.

Se ha transformado en viejos senderos

Rodeados de árboles eternos

Que semejan guardianes del olvido

Y cuidadores de recuerdos tortuosos.

Envuelto en un aire denso, pesado,

Que dificulta la más breve respiración.

Esta vida que amenaza con tragarme

Como lobo hambriento,

Que se clava en mi piel como el hielo de invierno,

Como las espinas del rosal aquél…

Prefiero el olvido a estar contemplando siempre la desolación de mi llano,

Donde ya ni los amaneceres traen luz.


EXTRAÑANDOTE.

Hoy me he fumado un cigarro

Tratando de emular el sabor de tu

Boca sobre mis labios.

Esos labios que ayer me besaban sin descanso

Y que hoy me han dado el último beso

En la despedida,

Y me han dejado suspendida

Con el alma detenida

En el preciso instante en que

Nos dijimos adiós.

Huelo mi ropa

Buscando tu olor

Y es muy triste percatarme

Que estas en todas partes,

Menos entre mis brazos.


OSCURIDAD.

Los gusanos caen por entre mis ojos,

Se esparcen presurosos por todo mi cuerpo

De por sí ya lastimado por los miles de abrojos

Que aún no logro quitar del todo.

La oscuridad ha hecho presa de mí,

Me envuelve en su manto negro y

Me mantiene cobijada a falta de algo mejor,

No me consuela pero me hiela el alma

Y eso ayuda, amortigua el dolor.

Creo que me quedare aquí,

Tendida y desagarrada,

Permitiendo que el polvo cubra mis heridas,

Que los líquenes se apoderen de mis miembros

Y que un buen día todo me extermine,

Para desaparecer,

Para que mi recuerdo se pierda

Para que yo, vuelta huracán,

Destroce otros lares,

Mientras mi alma intenta hallar

Un poco de paz.


ESTO DE PERDERTE.

Qué difícil es traer el alma adolorida,

Que difícil se vuelve mirar el mundo

Tal como era antes,

Pareciese que las hojas de los árboles

De pronto se vuelven grises,

Y que las nubes son de un color opaco.

La sensación se asemeja

A un buen trago de mezcal

Cuando se trae la garganta sangrando

Y este te corroe las entrañas;

A la sal que se vierte

Sobre una herida expuesta,

A este dolor inmenso que me causa

Dejar tus ojos clavados en mí,

Justo ahí donde te deje.

Que sufrimiento más grande se siente

El tener que andar,

Cuando se ha dejado el alma colgada

En una canción que se repetía

Incesantemente una y otra vez.

Que dolor intenso este de perderte

Cuando apenas te he encontrado…


NO ME SUELTES.

Suéñame todas las noches

Todos los días

Y en medio de todos los soles,

Suéñame mientras se pueda,

Mientras este mundo gire

Y mientras mi alma aún te espera.

Suéñame y no me sueltes de la mano

Vámonos a dar la vuelta a la tierra del fuego

Y a los mares encantados,

Sujétame suave y firme,

No dejes que nada nos separe,

Que nada nos aparte,

Porque yo no sabría cómo vivir sin ti,

Porque si te despiertas sin haberme soñado

Mi alma se habrá evaporado

En un rincón sucio y oscuro

Por haberme olvidado.

Aférrate a mí,

A mi cintura,

A mi espalda desnuda,

A estos escritos en medio de la noche

A mis gritos callados

A mis dedos sangrantes.

Pero no me sueltes….


MORADA OSCURA.

Los escarabajos caminan por en medio de mis ojos,

Se esparcen presurosos por todo mi cuerpo

De por sí ya lastimado por los miles de abrojos

Que aún no logro quitar del todo.

La oscuridad ha hecho presa de mí,

Me envuelve en su manto negro y

Me mantiene cobijada a falta de algo mejor,

No me consuela pero me hiela el alma

Y eso ayuda, amortigua el dolor.

Creo que me quedare aquí,

Tendida y desagarrada,

Permitiendo que el polvo cubra mis heridas,

Que los líquenes se apoderen de mis miembros

Y que un buen día todo me extermine,

Para desaparecer,

Para que mi recuerdo se pierda

Para que yo, vuelta huracán,

Destroce otros lares,

Mientras mi alma intenta hallar

Un poco de paz.


ASÍ COMO SI NADA.

Así como si nada,

Me preguntas si te he pensado,

Que si acaso aún me acuerdo de ti

Y caí en la tentación de decirte que SI,

En explicarte que sin ti no estoy viva,

No estoy completa,

Ni siquiera puedo concentrarme

Y que me resulta difícil incluso respirar.

Moría por gritarte que tu nombre me tiene atada

Que no dejo de nombrarte a cada hora y a cada instante,

Que mi café matutino siempre e invariablemente

Tiene sabor a ti,

Que el cigarro que me fumo por las tardes

Te trae envuelto en humo

Justo sobre mi regazo.

¡Moría por decirte tantas cosas!

Y sólo respondí que no…

Que no te he pensado,

Que ya ni me acordaba de ti,

Que tu nombre ya no me remitía a nada…

Y seguí caminando con el sol a cuestas,

Con mi cigarro infatigable entre mis dedos,

Y con la certeza casi solemne

De que me había quedado sola

Ahora si para siempre…


VACÍA DE MI MISMA.

Por los caminos tortuosos

A los que me somete la mente,

Voy andando cabizbaja,

Con una resignación añeja

Y con la esperanza rodando como migajas

Por la angosta vereda

Que me conduce siempre

A ese lugar en el que no quiero estar,

Es un espacio vacío,

Solitario,

Polvoso,

Al que quien sabe por la mano de quien

Estoy condenada a vagar.

Antes me resistía, lloraba, gritaba,

Llegue incluso a blasfemar,

A maldecir la hora y el instante

En que había sido llevada hasta ahí…

Ahora ya no,

Ahora camino resignada, en silencio,

Sabiendo que de nada vale oponerme,

El resultado,

Siempre será el mismo.

Vacía y doblegada,

Creyendo que los designios no se pueden modificar,

Aceptando que soy otra ficha de este tablero de ajedrez

Que se ha vuelto la vida,

Y donde la mano que juega,

Goza con tenerme aquí,

Con miedo

Y siempre, siempre,

Anulada como un fantasma

Al cual sólo le queda vagar

Por aquellos espacios

Que le son permitidos transitar.


LLUVIA.

Hace un rato que comenzó a llover

Y al caer las gotas presurosas frente a mi

El pensamiento vertiginoso viaja hacia ti.

Pensando si esta misma agua te está bañando,

Si estas gotas recorren tu cara

Como si fuera una caricia mía en la lejanía,

Si estas gotas te repiten palmo a palmo

Que te quiero

Que te necesito,

Y que ya no quiero esta vida

Si no es junto a ti.

Esta lluvia espero que resuene fuerte en tus oídos,

Ya que cada gota que cae

Es un: te necesito aquí conmigo.


QUISIERA…

Quisiera llorar infinitamente,

Tener la capacidad de vaciarme toda,

Rodando por caminos empedrados

Sin faro ni guía,

Sin rumbo fijo.

Quisiera llorar hasta perderme

Con un grito desesperado

Y con la angustia atravesada en la mente.

Quisiera llorar hasta desvanecerme,

Hasta que de mi sólo quede una palabra fría

Colgada por uno de esos rincones

Solos y absurdos que a veces suelo frecuentar.

Llorar hasta verterme toda,

Hasta fundirme con el barro

Hasta que de mis ojos brote pasto

Y hasta que mi presencia se olvide.


MALDECIDA.

Un día me sentí así…

Maldecida por todos los dioses,

Aún por los más antiguos,

Como si yo sola viniera cargando

Todos los males de la humanidad.

Me sentí vacía,

Sólo poblada por demonios

Que circulaban de aquí para allá

Amenazando con volverme loca

Y hacer aún más pesada esta desgracia

Que me cubría toda,

Que me apretaba hasta casi destrozarme,

Dejándome cada palmo de la piel más dolido

Y sangrante que el segundo anterior.

Sentí que de mi vientre

Que había sido manantial puro,

De aguas cristalinas,

Comenzaba a manar un olor putrefacto,

Acompañado de un líquido purulento

Largamente descompuesto.

Me sentí como tierra inútil

A la que no le sirve el abono,

Ni el agua ni el sol,

Porque lo único que se podía cosechar

Era maíz podrido

Lleno de barro y estiércol.

Me sentí desconsolada.

Me sentí amarga.

Me sentí destrozada

Y me he preguntado cuanto tiempo ha de pasar

Hasta que logre pegar uno a uno los trozos,

Los jirones que hoy

Han quedado de mí.


TE ODIO.

Te odio.

Te odio con ese odio viejo

Y absurdo que hace que uno

Desee la muerte.

Me desagrada tu olor,

El sonido de tus pisadas,

Cada palabra que emana de tu boca,

Cunado tratas de poseerme

Y yo sólo puedo pensar que es

Como si no te conociera

Y que detesto tantas cosas de ti

Que el único impulso que tengo,

Es el de dar media vuelta

Del lado de la cama que compartimos

Más que por amor,

Por una sentencia definitiva

Que yo misma me he impuesto.

Te deseo lejos,

Te deseo fuera,

Te deseo sin mí,

Para que no me mires

Para que nunca más me toques,

Para que tu mirada vacía

Se pierda en el inmenso bosque,

Mientras la vida misma te grita

Que el odio que hoy siento

Ha sido fruto de todo lo que has sembrado,

Que sólo es el producto

De cada día perdido,

De cada mirada mía

Que has ignorado.

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