Cuarenta y tres

A partir de un texto escrito en el Jam de Escritura México, celebrado en Acapulco en febrero de 2015, Rocío Cerón regresó a él, a 3 años de la desaparición de los estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, para reescribirlo, retomarlo. Intervención sobre lo dicho, sobre el suceso de lo establecido. Con ello, ha creado un poema donde la voz colectiva de la posibilidad entreteje escenas de vida. Posibilidades de vida.

Ante la violencia, la corrupción, la incertidumbre, una puerta a lo que puede ser, lo que podría ser. Escenas cotidianas donde el lenguaje permite establecer un contacto con las historias (posibles o imposibles) de aquellos a quienes seguimos esperando. 43 estudiantes, 43 jóvenes con sueños, 43 historias que contar, 43 historias que escribir.

Ante la posibilidad, también la realidad, Abraham Chavelas, experimentador sonoro, dialoga con el texto y la voz de la autora desde la desgarradora realidad de la ausencia, de las voces, de los sonidos que atestiguan este y otros lamentables sucesos históricos de México. Memoria sonora que es articulada desde la intervención misma, así los pliegues sonoros, la voz, el ruido, los disparos, la violencia, se hacen presentes para detonar una realidad que no podemos negar, la memoria sónica de un país que se deglute y devora a sus propios hijos.

Una pieza que cuestiona y pone al oído (y al corazón) en alerta: no podemos permitirnos la desmemoria histórica. Un país con memoria es un país con posibilidad de futuro.

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